Bogotá nunca duerme. Lo que hace es cambiar de frecuencia cuando la neblina se posa sobre las avenidas y las luces urbanas empiezan a titilar. En los corredores fabriles de Puente Aranda o en los sótanos clandestinos https://monicarlmz242164.blogoscience.com/46903804/la-capital-oscura-el-ritual-del-rave-y-la-resistencia-urbana